El Circo De La Democracia


El Circo De La Democracia, imagen tomada de 20Ninguensrepresenta.wordpress.com

Cada cierto tiempo se abre en el país el ciclo del “Circo de la Democracia”. Nos inundan con carteles, slogans, comerciales, documentales y todo un derroche de recursos en diferentes formas. Miles de millones de pesos gastados para asegurarnos que el futuro esta en nuestras manos, al seleccionar a uno de los candidatos que, para cualquier puesto popular, los partidos nos ofrecen.

Casi 16,000,000,000 de pesos para las elecciones presidenciales mas lo que corresponda a aquellas elecciones locales.

Además de todos los recursos en especie y no reportados que se utilizan.

Hay muchas interrogantes que se abren a partir de tal dispendio de recursos.

1)      ¿Tal gasto garantiza que se selecciona la mejor opción para dirigir al país?

¡Obviamente No! Ganó el que derrocho mas recursos, el que es más fotogénico, el que estuvo en campaña durante hace años, quien fue apoyado por un grupo unido, sino en principios si en intereses.

2)      ¿El derroche exagerado de recursos se realizó en busca de alcanzar los principios que los partidos dicen promover?

¡Claro que NO! Los partidos políticos han demostrado a lo largo de la historia que están mas preocupados en ampliar o al menos mantener sus cuotas de poder. Para las personas que están detrás de los partidos, ha sido una inversión que esperan recuperar. Y desgraciadamente, en muchos de los casos, tales inversiones ni siquiera fueron hechas con su dinero (mal habido también) sino con recursos gubernamentales que son canalizados para su provecho.

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Imaginemos.


Nos reunimos en el gran estadio de la democracia, algunos espectadores, otros jugadores. Es el juego de la democracia. Como en un partido de futbol, esperamos el juego limpio, caballerosidad, honestidad, amistad.

El fin es común, el bien de México.

El arbitro, con todas sus fallas, lo vemos honesto y si bien podría equivocarse en algún momento del partido creemos que no alterará el resultado del partido. Después de todo, los participantes del juego lo eligieron.

Suponemos que es un partido entre selecciones de aficionados, los que participan ese día solo lo hacen cada seis años. Funcionarios de casilla, observadores, representantes de partidos, lo que indica el reglamento.

El juego empieza…y te toman por sorpresa…

Uno de los equipos llega con jugadores de futbol americano, con profesionales amañados de muchos años. La sorpresa no es que lleguen así, sino que pensamos que esto no sucedería nuevamente.

Sabemos lo que esta ocurriendo en el transcurso del juego. Se someten a las reglas pero no hay juego limpio.

Para ti, para mí, como para muchos es el futuro de México en juego. Para otros, tanto gasto en el juego refleja sus intenciones. Ser un botín a obtener.

El resultado del juego es obvio. Hay un ganador que no cometió faltas el día del partido.

Pero se acabó la fiesta. No hay festejos, no hay felicitaciones al contrario por el buen partido jugado.

Hay ganador pero salimos con una amarga sensación de que perdimos todos.

Es la sensación que regresara ese tipo de juegos sin fair play y no ganará el mejor intencionado sino aquel que más mañas tenga…

El Verdadero PRI Y Su Pasado Que No Puede Negar


Nuestro sistema democrático no es perfecto, ha sido una lucha de generaciones. Empezando el siglo XX con la lucha en contra del régimen de Porfirio Díaz que logro permanecer más de 30 años en el poder.

Durante casi todo el siglo XX, después de la revolución ha habido solo un grupo en el poder, que invento la forma de trascender a las personas. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido quien ha controlado el país a lo largo de décadas. Cambiando los nombres pero no los fines ni las intenciones.

Muchos mexicanos dieron su vida por oponerse a esta dictadura de partido. El PRI no permitió otras visiones para nuestro México. No compartió el poder, lo monopolizo, lo controlo, lo repartió a quien como fiel soldado obedecía, pero nunca permitió que nadie en algún lugar se le opusiera.

Desde 1929, muchos hombres y mujeres se opusieron, teniendo que pagar con sus propiedades, con su libertad y hasta con su vida. Los ejemplos más claros los vemos en 1968 y 1970.

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