México secuestrado


Hay no solo acusaciones, sino evidencias e inclusive el reconocimiento del PRI de que hay movimientos millonarios hacia la campaña de Enrique Peña Nieto.

Las investigaciones periodísticas serias y neutrales como es el caso de Carmen Aristegui muestran, fuera de toda duda, que la campaña de Enrique Peña Nieto fue llevada a cabo por medios de financiamiento no legales.

En esta danza de los millones empiezan a mostrarse evidencia de que hubo lavado de dinero.

Los partidos viven del presupuesto nacional, es decir, de nosotros. Por tanto, las reglas de claridad y transparencia van mas allá de lo que pueda estar escrito.

La presunción de inocencia mientras no se pruebe lo contrario no puede aplicar para los partidos. Porque ante todo, se suponen que son los encargados de darle vialidad a las opciones del futuro de nuestro país.

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Imaginemos.


Nos reunimos en el gran estadio de la democracia, algunos espectadores, otros jugadores. Es el juego de la democracia. Como en un partido de futbol, esperamos el juego limpio, caballerosidad, honestidad, amistad.

El fin es común, el bien de México.

El arbitro, con todas sus fallas, lo vemos honesto y si bien podría equivocarse en algún momento del partido creemos que no alterará el resultado del partido. Después de todo, los participantes del juego lo eligieron.

Suponemos que es un partido entre selecciones de aficionados, los que participan ese día solo lo hacen cada seis años. Funcionarios de casilla, observadores, representantes de partidos, lo que indica el reglamento.

El juego empieza…y te toman por sorpresa…

Uno de los equipos llega con jugadores de futbol americano, con profesionales amañados de muchos años. La sorpresa no es que lleguen así, sino que pensamos que esto no sucedería nuevamente.

Sabemos lo que esta ocurriendo en el transcurso del juego. Se someten a las reglas pero no hay juego limpio.

Para ti, para mí, como para muchos es el futuro de México en juego. Para otros, tanto gasto en el juego refleja sus intenciones. Ser un botín a obtener.

El resultado del juego es obvio. Hay un ganador que no cometió faltas el día del partido.

Pero se acabó la fiesta. No hay festejos, no hay felicitaciones al contrario por el buen partido jugado.

Hay ganador pero salimos con una amarga sensación de que perdimos todos.

Es la sensación que regresara ese tipo de juegos sin fair play y no ganará el mejor intencionado sino aquel que más mañas tenga…