El infierno es una idea que aparece en muchas religiones y culturas, y que se refiere al lugar o estado donde los pecadores o los malvados sufren un castigo eterno después de la muerte. Sin embargo, no hay una única forma de entender el infierno, sino que existen diferentes conceptos y representaciones según las creencias y las tradiciones de cada pueblo.
En este artículo, vamos a explorar algunos de los conceptos más conocidos del infierno, desde el punto de vista de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam), las religiones orientales y del este asiático (hinduismo, budismo, taoísmo, etc.), el politeísmo antiguo (egipcio, griego, romano, nórdico, mesoamericano, etc.) y la literatura, el arte, la mitología y el folclore.
El infierno en las religiones abrahámicas
Las religiones abrahámicas son aquellas que se basan en la revelación de Dios a Abraham, el patriarca de los hebreos, y que comparten textos sagrados como la Biblia y el Corán. Dentro de estas religiones, el infierno se concibe como el lugar o estado de privación definitiva de Dios, donde los condenados sufren tormentos físicos y espirituales por sus pecados.
En la Biblia, el término más usado para referirse al infierno es Sheol (en hebreo) o Hades (en griego), que significa «el lugar de los muertos» o «el reino de las sombras». Se trata de un lugar oscuro, silencioso y triste, donde las almas de los difuntos esperan el juicio final. Sin embargo, la Biblia también usa otros términos como Gehena, Tártaro o Abadón, que aluden a lugares de fuego, gusanos, tinieblas y destrucción, donde los malvados son castigados por Dios.
En el cristianismo, el infierno se entiende como el lugar o estado donde los condenados sufren, después de la muerte, castigo eterno. El concepto de infierno se basa en las enseñanzas de Jesús, que usó el término Gehena para referirse al lugar donde «el gusano no muere y el fuego no se apaga» (Marcos 9:48). Sin embargo, hay diferentes interpretaciones sobre la naturaleza y la duración del infierno, según las distintas ramas del cristianismo.
En el catolicismo, el infierno es el lugar o estado de separación definitiva de Dios, donde los condenados sufren un castigo eterno por el pecado mortal, que es aquel que se comete con plena libertad, conocimiento y consentimiento, y que rompe la relación con Dios. El infierno es una realidad que el hombre elige libremente, al rechazar el amor y la misericordia de Dios. El infierno es también el lugar donde están los demonios, que son los ángeles caídos que se rebelaron contra Dios.
En el protestantismo, el infierno es el lugar o estado de sufrimiento eterno, donde los condenados son castigados por sus pecados y por su incredulidad. El infierno es una realidad que el hombre merece por su naturaleza pecaminosa, y de la que solo se puede escapar por la gracia y la fe en Jesucristo, el único salvador. El infierno es también el lugar donde está Satanás, que es el enemigo de Dios y de los hombres.
En otras divisiones cristianas, el infierno se entiende de manera diferente, según sus propias doctrinas y creencias. Por ejemplo:
- Los testigos de Jehová creen que el infierno es la tumba común de la humanidad, donde los muertos no tienen conciencia ni sentimiento. No creen en el castigo eterno, sino en la aniquilación de los malvados, que no tendrán resurrección ni oportunidad de salvación.
- La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree que el infierno es el lugar o estado de sufrimiento temporal, donde los espíritus de los malvados son purificados y preparados para el juicio final. No creen en el castigo eterno, sino en la posibilidad de arrepentimiento y redención para todos los hijos de Dios, excepto para los hijos de perdición, que son aquellos que niegan el Espíritu Santo después de haberlo recibido.
- El millerismo adventista cree que el infierno es el lugar o estado de destrucción final, donde los condenados serán consumidos por el fuego y dejarán de existir. No creen en el castigo eterno, sino en la extinción de los malvados, que no tendrán vida eterna ni resurrección.
En el judaísmo, el infierno se llama Gehena, y es el lugar o estado donde las almas de los pecadores son purificadas y juzgadas por sus acciones. No se trata de un castigo eterno, sino de un proceso de corrección y arrepentimiento, que dura como máximo doce meses. El infierno es también el lugar donde están los ángeles caídos, que son los que se rebelaron contra Dios y que fueron expulsados del cielo.
En el islam, el infierno se llama Yáhannam, y es el lugar o estado donde los condenados sufren un castigo eterno por sus pecados y por su rechazo a Dios y a su profeta Mahoma. El infierno es un lugar de fuego, humo, azufre, hierro candente, agua hirviendo y otros tormentos, donde los malvados son atormentados por los ángeles de la ira. El infierno es también el lugar donde están los demonios, que son los que desobedecieron a Dios y que fueron malditos por él.
El infierno en las religiones orientales y del este asiático
Las religiones orientales y del este asiático son aquellas que se originaron o se desarrollaron en Asia, y que tienen una visión diferente de la realidad y de la espiritualidad que las religiones abrahámicas. Dentro de estas religiones, el infierno se concibe como el lugar o estado donde los seres sufren las consecuencias de sus acciones negativas, según la ley del karma y el ciclo de la reencarnación.
En el vedismo, el infierno se llama Naraka, y es el lugar o estado donde los seres son sometidos a un castigo temporal por sus pecados, según la ley del karma. El infierno es un lugar de oscuridad, frío, calor, hambre, sed y otros sufrimientos, donde los seres son torturados por los guardianes del infierno. El infierno es también el lugar donde están los asuras, que son los seres malignos que luchan contra los dioses.
En el hinduismo y el budismo, el infierno se llama Naraka, y es el lugar o estado donde los seres experimentan un sufrimiento temporal por sus acciones negativas, según la ley del karma y el ciclo de la reencarnación. El infierno es un lugar de fuego, hielo, sangre, excremento y otros tormentos, donde los seres son castigados por los guardianes del infierno. El infierno es también el lugar donde están los demonios, que son los seres que se oponen a la verdad y a la compasión.
En el taoísmo, el infierno se llama Diyu, y es el lugar o estado donde los seres son sometidos a un castigo temporal por sus faltas, según la ley del yin y el yang y el ciclo de la reencarnación. El infierno es un lugar de diez tribunales, donde los seres son juzgados y torturados por los reyes del infierno. El infierno es también el lugar donde están los fantasmas, que son los seres que no han encontrado la paz ni la armonía.
El infierno en el politeísmo antiguo
El politeísmo antiguo es el conjunto de religiones que adoraban a varios dioses, y que se practicaban en las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia, Roma, Escandinavia, Mesoamérica y otras regiones. Dentro de estas religiones, el infierno se concebía como el lugar o estado donde los muertos o los malvados eran castigados o excluidos por los dioses o por las fuerzas de la naturaleza.
En el politeísmo antiguo, el infierno se concebía como el lugar o estado donde los muertos o los malvados eran castigados o excluidos por los dioses o por las fuerzas de la naturaleza.
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