Planeando el futuro


Los científicos creen que el universo tiene cerca de 15 mil años, que la tierra tiene un poco menos de 5 mil años y que los primeros homínidos (antepasados del ser humano) pisaron la tierra alrededor de un millón de años antes.

El ser humano puede esperar vivir 75 años en este mundo. De los cuales podemos considerar que 50 años puede tener conciencia del Cosmos que lo rodea.

Es decir, nuestra vida es menos que un parpadeo en el tiempo del Universo.

No importan los bienes materiales, los éxitos, los fracasos, la riqueza o la pobreza, es menos que un segundo en un millón de años. El apego al mundo es un apego al aire, podrás creer tenerlo, pero al final no lo tendrás.

Pisamos el mundo creyendo que la vida no termina, o que permaneceremos para siempre, pero es menos que un suspiro para la vida del Universo.

Te preocupas donde estarás mañana, pasado mañana, en 5 años o en 10, pero al final sabes donde estarás en 70 años, 200 años, 1000 años o 10000 años. Tu cuerpo sepultado y con el tiempo rescatado por la naturaleza para ser reciclado. Así que tus afanes y planes, los de tus conocidos, los de tus enemigos y los míos coinciden materialmente en el mismo lugar.

Los planes en la tierra son planes a corto plazo, 50 años es corto comparado con la eternidad.

Entonces, ¿Cuáles son tus planes a largo plazo?

¿Dónde estarás en 1,000 años, en 10,000 años o en 60,000 años? ¿No lo habías considerado?

Pues resulta que la mayor parte de tu tiempo no es en esta Tierra. ¿O crees que sí?

La próxima vez que pienses en tus planes a futuro, considera a qué futuro te refieres, el corto plazo es en aquí, a largo plazo ¿Dónde deseas estar?

Desde <https://d.docs.live.net/adeecdbc9244e0ff/Documentos/Planes%20para%20el%20futuro.docx>

La Divina Comedia


Divina comediaDante Alighieri

Divina Comedia

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INFIERNO

CANTO I

A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado.

¡Cuán dura cosa es decir cuál era

esta salvaje selva, áspera y fuerte

que me vuelve el temor al pensamiento!

Es tan amarga casi cual la muerte;

mas por tratar del bien que allí encontré,

de otras cosas diré que me ocurrieron.

Yo no sé repetir cómo entré en ella

pues tan dormido me hallaba en el punto

que abandoné la senda verdadera.

Mas cuando hube llegado al pie de un monte,

allí donde aquel valle terminaba

que el corazón habíame aterrado,

hacia lo alto miré, y vi que su cima

ya vestían los rayos del planeta

que lleva recto por cualquier camino.

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