Planeando el futuro


Los científicos creen que el universo tiene cerca de 15 mil años, que la tierra tiene un poco menos de 5 mil años y que los primeros homínidos (antepasados del ser humano) pisaron la tierra alrededor de un millón de años antes.

El ser humano puede esperar vivir 75 años en este mundo. De los cuales podemos considerar que 50 años puede tener conciencia del Cosmos que lo rodea.

Es decir, nuestra vida es menos que un parpadeo en el tiempo del Universo.

No importan los bienes materiales, los éxitos, los fracasos, la riqueza o la pobreza, es menos que un segundo en un millón de años. El apego al mundo es un apego al aire, podrás creer tenerlo, pero al final no lo tendrás.

Pisamos el mundo creyendo que la vida no termina, o que permaneceremos para siempre, pero es menos que un suspiro para la vida del Universo.

Te preocupas donde estarás mañana, pasado mañana, en 5 años o en 10, pero al final sabes donde estarás en 70 años, 200 años, 1000 años o 10000 años. Tu cuerpo sepultado y con el tiempo rescatado por la naturaleza para ser reciclado. Así que tus afanes y planes, los de tus conocidos, los de tus enemigos y los míos coinciden materialmente en el mismo lugar.

Los planes en la tierra son planes a corto plazo, 50 años es corto comparado con la eternidad.

Entonces, ¿Cuáles son tus planes a largo plazo?

¿Dónde estarás en 1,000 años, en 10,000 años o en 60,000 años? ¿No lo habías considerado?

Pues resulta que la mayor parte de tu tiempo no es en esta Tierra. ¿O crees que sí?

La próxima vez que pienses en tus planes a futuro, considera a qué futuro te refieres, el corto plazo es en aquí, a largo plazo ¿Dónde deseas estar?

Desde <https://d.docs.live.net/adeecdbc9244e0ff/Documentos/Planes%20para%20el%20futuro.docx>

Las profesiones que aún no existen y serán las más buscadas en el futuro


El consultor futurista Thomas Frey, Director Ejecutivo del Instituto Da Vinci, es una de las voces más influyentes en lo que refiere al futuro de la vida cotidiana junto a las nuevas tecnologías y los cambios sociales. Desde su perspectiva ha elaborado una lista de más de cien profesiones que no existen en la actualidad pero serán indispensables y bien cotizadas en un futuro no tan lejano. Estas son algunas de ellas:

Transicionistas: especialistas que ayudarán al conjunto de la humanidad a culminar la transición hacia una era totalmente digital.

Expansionistas: personas dedicadas a la adaptación de la humanidad a un nuevo medio ambiente.

Maximizadores: profesionales capaces de construir procesos, situaciones y oportunidades.

Optimizadores: especialistas preparados para ajustar los datos variables para obtener mejores resultados.

Inflexionistas: se dedicarán a encontrar el punto de inflexión en un sistema, habilidad que será muy valorada en el futuro.

Especialistas en desmontaje: especialistas capaces de liquidar la producción industrial que ha llegado a su fin.

Contraatacantes: cada nueva tecnología tiene adversarios, por lo que se necesitarán personas que puedan responder a los ataques de manera adecuada.

Contextualistas: entre una idea innovadora y su realización real siempre suele haber un gran trabajo rutinario; los contextualistas participarán en el proceso de la aplicación del producto final.

Expertos en ética: la necesidad de personas que puedan resolver cuestiones éticas complejas seguirá aumentando, por lo que estos especialistas serán muy demandados.

Filósofos: existen desde hace siglos, pero pronto cumplirán un nuevo rol, asesorando a las empresas que buscan la supremacía en la esfera intelectual, ya que la teoría filosófica es la base de todo proceso de negocios.

 

 

Impacto de la Inteligencia Artificial en el mundo actual


El desarrollo de la Inteligencia artificial ha pasado por varias etapas históricas. En ellas se refleja el momento histórico, el avance tecnológico y la visión del mundo de cada época. En la década de los cincuentas la propuesta de Alan Turing era solamente que una maquina engañara a un ser humano para que no la pudiese diferenciar entre hombre o computadora. Además el desarrollo tecnológico parecía llevar a equipos de cómputo que ocupaban enormes salas. Los seres humanos se conectaban a ella a través de terminales básicas.

Los sistemas de Inteligencia Artificial eran, basados en ese enfoque, fácilmente identificables, pues debían estar instalados en enormes equipos y las aplicaciones estaban orientadas a muy pocas opciones, como juegos de ajedrez, charlas hombre-máquina, control industrial, etc.

En las décadas siguientes y a pesar de los avances en hardware, los promisorios resultados no se dieron y se veía aún lejano el momento en que as maquinas compitieran con el ser humano. Solo en los cuentos, libros y películas de ciencia ficción ocurría y de forma ordenada. La literatura y la cinematografía de las décadas de los sesentas y setentas nos dan algunos ejemplos de cómo se veía el futuro de la I.A.

“2001: una odisea en el espacio” de Arthur Clark muestran a Hal, una computadora que toma control de una nave espacial y cuestiona su propósito. En un espacio cerrado se desarrolla el conflicto maquina-hombre. La disyuntiva de Hal es que debe seleccionar entre la importantísima misión o la protección de la vida humana.

En “Coloso”, dos computadoras, una estadounidense y otra rusa, luchando por la supremacía mundial terminan uniéndose contra la humanidad. En su inteligencia se dieron cuenta que el peligro real del mundo no eran ellos sino el propio hombre. Sigue leyendo