Los incas fueron una de las civilizaciones más importantes de América del Sur, que se extendió desde el actual Ecuador hasta el norte de Chile y Argentina. Su cultura se basaba en una religión panteísta, que adoraba al sol, la luna, la tierra, el agua y otros elementos naturales. Los incas también tenían una rica mitología, que intentaba explicar el origen del mundo y del hombre.
Existen dos leyendas principales sobre la creación del mundo y del hombre según los incas: la leyenda de Viracocha y la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo.
La leyenda de Viracocha cuenta que este dios era el creador de todo lo que existe. Al principio, el mundo era oscuro y sin vida. Viracocha decidió crear el sol, la luna y las estrellas para iluminar el cielo. Luego creó a los primeros seres humanos, que eran gigantes de piedra. Sin embargo, estos gigantes eran rebeldes y desobedientes, por lo que Viracocha los castigó con un gran diluvio que los convirtió en rocas. Después, Viracocha creó a los hombres de carne y hueso, a los que les dio diferentes lenguas y vestimentas. Viracocha les enseñó las artes y las ciencias, y les asignó sus lugares de residencia. Finalmente, Viracocha se retiró al océano, prometiendo volver algún día.
La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo cuenta que estos eran los hijos del dios sol Inti, que los envió al mundo para civilizar a los hombres. Inti les dio un bastón de oro llamado tapac-yauri, con el que debían buscar el lugar donde fundar su imperio. Los hermanos salieron del lago Titicaca y caminaron hacia el norte. En el camino, encontraron varios pueblos que vivían en la ignorancia y la barbarie. Manco Cápac les enseñó a cultivar la tierra, a construir casas y templos, y a adorar al sol. Mama Ocllo les enseñó a tejer, a cocinar y a cuidar de sus hijos. Así, los hermanos fueron civilizando a los pueblos que encontraban. Finalmente, llegaron a un valle donde el bastón de oro se hundió en la tierra. Allí fundaron la ciudad de Cuzco, que significa “ombligo del mundo”. Manco Cápac se convirtió en el primer inca, es decir, el rey o emperador de los incas.
Estas leyendas muestran la visión que tenían los incas sobre su origen divino y su misión civilizadora. También reflejan su conexión con la naturaleza y el cosmos, así como su respeto por sus antepasados. Los incas conservaron estas leyendas mediante la tradición oral, ya que no tenían un sistema de escritura propiamente dicho. Sin embargo, usaban unos cordones llamados quipus, que servían para registrar datos numéricos o simbólicos. Los incas también plasmaban su mitología en sus obras de arte, como la cerámica, el textil y la arquitectura.