¿Por qué se ha reducido la esperanza de vida en México?


Introducción

La esperanza de vida es uno de los indicadores más importantes para medir el desarrollo, la salud y el bienestar de una población. Sin embargo, este indicador se ha visto afectado negativamente por la pandemia por covid-19, que ha causado millones de muertes en todo el mundo y ha puesto en evidencia las desigualdades y carencias que existen en muchos países.

En este artículo se analiza el caso de México, uno de los países más golpeados por la pandemia en términos de mortalidad y longevidad. Se explican las causas que han provocado una reducción de cuatro años en la esperanza de vida, las consecuencias que esto implica para el presente y el futuro del país, y las políticas gubernamentales que se deben aplicar para revertir este proceso y mejorar la calidad de vida de la población.

Causas

¿Qué factores explican esta pérdida de esperanza de vida en México? Algunos de los más importantes son:

  • El alto número de muertes por covid-19, que ha sido uno de los mayores del mundo y que ha afectado principalmente a las personas mayores de 60 años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta mayo de 2021 se habían registrado más de 400 mil defunciones por covid-19 en México, lo que representa un exceso de mortalidad del 54% respecto al año anterior. Estas muertes han reducido la esperanza de vida en 3.5 años para los hombres y en 2.8 años para las mujeres, según el estudio del PNUD.
  • La desigualdad en el ingreso, la falta de acceso a los servicios de vivienda y salud, y el mal funcionamiento de las instituciones públicas, que han generado condiciones de vulnerabilidad y exclusión para una parte importante de la población. Según datos del INEGI, el 41% de los mexicanos vive en pobreza y el 21% carece de acceso a servicios básicos de salud. Estas carencias limitan las posibilidades de prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno del covid-19 y otras enfermedades.
  • La presencia de otras enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión y la obesidad, que aumentan el riesgo de complicaciones y muerte por covid-19 y que tienen una alta prevalencia en México. Según datos del INEGI, el 10% de los mexicanos tiene diabetes, el 18% tiene hipertensión y el 36% tiene obesidad. Estas enfermedades son responsables del 77% de las muertes en el país y reducen la esperanza de vida en 4.5 años para los hombres y en 3.9 años para las mujeres.
  • El impacto negativo de la pandemia en la salud mental, el bienestar emocional y la calidad
    de vida, que puede generar estrés, ansiedad, depresión y suicidio. Según datos del INEGI, el 28%
    de los mexicanos reportó haber tenido síntomas depresivos durante el confinamiento por covid-19 y el 8% manifestó haber tenido pensamientos suicidas. Estos problemas pueden afectar la salud física, el rendimiento laboral y educativo, las relaciones sociales y familiares y la satisfacción con la vida.

Consecuencias

¿Qué consecuencias tiene esta reducción de la esperanza de vida en México? Algunas de las más relevantes son:

  • Un proceso acelerado de envejecimiento poblacional, que implica un aumento relativo del número y proporción de personas mayores respecto al total de la población. Según datos del CONAPO, se estima que para el año 2050 habrá más personas mayores (65 años o más) que niños (0 a 14 años) en México. Esto plantea desafíos para garantizar el bienestar, la protección social y los derechos humanos
    de este grupo etario.
  • Una pérdida potencial del capital humano, que se refiere al conjunto de habilidades, conocimientos y capacidades que poseen las personas para contribuir al desarrollo económico y social del país. Al reducirse la esperanza de vida, se reduce también el tiempo disponible para trabajar, estudiar, innovar y participar activamente en la sociedad. Esto puede afectar el crecimiento económico, la productividad laboral, la competitividad internacional y la generación
    de riqueza.
  • Una mayor carga social y sanitaria para el Estado, las familias y las comunidades, que implica un incremento en los recursos necesarios para atender las demandas derivadas del aumento de la mortalidad y la morbilidad por covid-19 y otras enfermedades. Esto puede generar presión sobre los sistemas públicos y privados de salud, seguridad social, pensiones, asistencia social y cuidados, así como sobre los ingresos y el bienestar de las familias y los individuos.

Políticas gubernamentales

¿Qué políticas gubernamentales se deben aplicar para revertir este proceso? Algunas
de las más urgentes son:

  • Fortalecer la respuesta sanitaria frente a la pandemia por covid-19, mediante la ampliación y mejora de los servicios de salud, la aceleración del plan nacional de vacunación, la implementación de medidas preventivas y restrictivas basadas en evidencia científica, y la coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno.
  • Reducir la desigualdad social económica, mediante la promoción del empleo formal, el incremento del salario mínimo, la garantía del acceso universal a los servicios básicos
    de vivienda, educación, salud, alimentación, agua potable, electricidad e internet, y la protección efectiva de los derechos humanos.
  • Prevenir y controlar las enfermedades crónicas no transmisibles, mediante la promoción de hábitos saludables, como una alimentación balanceada, la actividad física regular, el consumo moderado o nulo de alcohol, tabaco y otras drogas, y el manejo adecuado del estrés.
  • Promover la salud mental, el bienestar emocional y la calidad de vida, mediante la prevención,
    detección temprana e intervención oportuna ante problemas psicológicos o psiquiátricos, la generación de espacios seguros y accesibles para expresar y atender las emociones y necesidades
    afectivas, y el fomento de redes de apoyo social y familiar.

Conclusión

La esperanza de vida es un indicador clave para evaluar el desarrollo, la salud y el bienestar de una población. Sin embargo, este indicador se ha visto afectado negativamente por la pandemia por covid-19, que ha causado una disminución histórica en México.

Esta situación es resultado de varios factores relacionados con la desigualdad social y económica, el acceso limitado a los servicios básicos de vivienda y salud, la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles y el impacto negativo en la salud mental y emocional.

Las consecuencias son graves para el presente y el futuro del país, pues implican un proceso acelerado de envejecimiento poblacional, una pérdida potencial del capital humano y una mayor carga social y sanitaria para el Estado, las familias y las comunidades.

Para revertir este proceso se requieren políticas gubernamentales urgentes que fortalezcan la respuesta sanitaria frente a la pandemia por covid-19, reduzcan la desigualdad social y económica, prevengan y controlen las enfermedades crónicas no transmisibles y promuevan la salud mental, el bienestar emocional y la calidad
de vida.

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